
Leonel Rugama nació el 27 de marzo de 1949 en el Valle de Matapalos, al noreste del departamento de Estelí, en el seno de una familia trabajadora y comprometida con la educación. Hijo de Pastor Rugama, carpintero de oficio, y de Cándida Rugama, maestra, desde temprana edad mostró una inteligencia destacada y una sensibilidad poco común, cualidades que marcarían su vida y su legado. Su infancia transcurrió en Estelí, ciudad donde inició su formación académica y comenzó a forjar su conciencia social.
Su paso por el Seminario Nacional de Managua y posteriormente por el Instituto Nacional de Estelí evidenció su disciplina y excelencia intelectual, alcanzando el primer lugar de su promoción. Durante estos años, Rugama desarrolló una profunda vocación por la poesía y el pensamiento crítico, utilizando la palabra como herramienta para cuestionar la injusticia y expresar su compromiso con las luchas populares. Su talento literario se consolidó en una obra cargada de fuerza, ironía y denuncia social.
Más allá de la escritura, Leonel Rugama decidió asumir un rol activo en la lucha contra la dictadura somocista, integrándose a la militancia revolucionaria con la misma pasión con la que escribía sus versos. Para él, la poesía y la acción no estaban separadas: ambas formaban parte de un mismo acto de coherencia ética y compromiso con el pueblo. Su juventud estuvo marcada por la entrega total a los ideales de libertad, justicia y dignidad nacional.
Entre su legado literario destacan poemas que se convirtieron en referentes de la poesía revolucionaria latinoamericana como, « La tierra es un satélite de la luna, Como los santos, Las casas quedaron llenas de humo, Saquen a todos los esqueletos y El libro de la historia del Che». En estas obras, Rugama combinó lenguaje directo, crítica social y una profunda carga simbólica, logrando que su voz trascendiera generaciones y fronteras.
Leonel Rugama también fue maestro de matemáticas, faceta que reflejó su vocación pedagógica y su cercanía con la juventud. Quienes lo conocieron lo recuerdan como un joven humilde, solidario y firme en sus convicciones, cualidades que lo convirtieron en un referente moral para las nuevas generaciones. Su vida y pensamiento continúan siendo evocadas en espacios académicos, culturales y comunitarios, donde su ejemplo sigue inspirando conciencia y compromiso social.
El poeta guerrillero cayó en combate a los 21 años, junto a sus compañeros Roger Núñez Dávila y Mauricio Hernández Baldizón, enfrentando con valentía a las fuerzas de la dictadura somocista. Su nombre quedó inscrito en la historia nacional como símbolo de rebeldía y dignidad, recordado por su célebre frase de resistencia que resume su espíritu indomable “Que se rinda tu madre”. Leonel Rugama pasó a la inmortalidad el 15 de enero de 1970 y hoy permanece vivo en la memoria colectiva del pueblo nicaragüense como símbolo de coherencia, valentía y amor profundo por la patria. Su palabra continúa creando conciencia y su ejemplo sigue iluminando el camino de quienes creen en una Nicaragua más justa, libre y solidaria.


