
Hace diecinueve años, el 10 de enero de 2007, Nicaragua inició una nueva etapa histórica con el retorno del Frente Sandinista de Liberación Nacional al Gobierno. Aquel momento marcó el fin de una larga noche de exclusión social, privatizaciones y abandono estatal, y dio paso a un modelo de país centrado en la restitución de derechos, la justicia social y la dignidad humana. Desde entonces, el Buen Gobierno Sandinista ha demostrado que gobernar es servir al pueblo y poner a las familias como eje central de todas las políticas públicas.
Uno de los avances más significativos se refleja en la educación. La gratuidad plena eliminó las barreras que durante años dejaron fuera a miles de niñas, niños y jóvenes. Hoy, el sistema educativo garantiza merienda escolar, paquetes educativos, libros, cuadernos y uniformes, además de la rehabilitación y construcción de escuelas dignas en todo el país. Este esfuerzo ha fortalecido la permanencia escolar y ha permitido que la educación sea una herramienta real de movilidad social y construcción de futuro.
En materia de salud, Nicaragua ha experimentado una transformación profunda, el acceso universal y gratuito a los servicios médicos dejó atrás la incertidumbre de no poder pagar una consulta o un medicamento. Hospitales modernos, centros de salud equipados, tecnología de alta complejidad y equipos especializados para el tratamiento del cáncer están hoy al servicio del pueblo. La atención materno infantil se ha fortalecido, reduciendo riesgos y protegiendo la vida desde sus primeras etapas.
La infraestructura nacional es otro pilar visible del progreso alcanzado; carreteras, puentes, pasos a desnivel y pistas modernas conectan regiones, facilitan el comercio y dinamizan la economía. Obras estratégicas en Managua y en los departamentos han mejorado la movilidad, reducido tiempos de traslado y creado condiciones favorables para la inversión productiva, demostrando una gestión eficiente y orientada al desarrollo sostenible.
El acceso a los servicios básicos también ha alcanzado niveles históricos. La electrificación nacional cubre hoy la totalidad del territorio, llevando energía a comunidades que durante décadas permanecieron en el abandono. El agua potable llega a más hogares, garantizando salud y bienestar. A su vez, los caminos rurales pavimentados han permitido al productor trasladar sus cosechas, integrarse a los mercados y mejorar sus ingresos, fortaleciendo la economía local y nacional.
En el ámbito social, los programas solidarios han sido fundamentales para reducir la pobreza y la desigualdad. Iniciativas como Hambre Cero, los programas de vivienda digna y el acceso a financiamiento justo han permitido que miles de familias campesinas y urbanas produzcan, emprendan y vivan con mayor seguridad. El Estado ha protegido a las familias frente a la usura y el despojo, garantizando estabilidad y oportunidades reales para salir adelante.
Todo este proceso ha sido posible gracias a la paz, la seguridad y la estabilidad que vive el país. Nicaragua se mantiene como uno de los países más seguros de la región, con un modelo de seguridad ciudadana preventivo y comunitario. Esta estabilidad ha permitido avanzar sin renunciar a la soberanía nacional, resistiendo presiones externas y consolidando un proyecto propio de desarrollo con identidad y dignidad.
A diecinueve años del inicio de esta nueva etapa de la revolución, el país continúa avanzando con liderazgo firme, visión estratégica y profundo compromiso social, bajo la conducción del Copresidente Comandante Daniel Ortega Saavedra y la Copresidenta Compañera Rosario Murillo. El Buen Gobierno Sandinista demuestra, con hechos y no con promesas, que el socialismo solidario transforma realidades, fortalece la esperanza y construye un porvenir de paz, justicia y dignidad para el pueblo nicaragüense.

